Otros encantos de la ciudad de Barcelona

La ciudad de Barcelona tiene cantidad de rincones mágicos y con una belleza incomparable. Pasear por sus calles es estar siempre en la antesala de ver algo de interés. Qué podemos decir de las callejuelas angostas y entrañables del barrio Gótic, todo un lugar plagado de esencia popular y de historia; en este barrio encontramos, por ejemplo, el antiguo cementerio medieval de Montjuïc del Bisbe, el famoso Museo del Calzado, un montón de casas de corte arquitectónico renacentista o la iglesia de Sant Felip Neri, en cuya fachada aún pueden contemplarse los estragos del impacto de una bomba lanzada por el bando nacional en la Guerra Civil y que mató a 42 personas.

Dando un giro de ciento ochenta grados en lo que a arquitectura se refiere, la Anilla Olímpica es otro de los atractivos de la ciudad condal que se siempre apetece ver; en torno a la montaña de Montjuïc se usaron 400 hectáreas para construir buena parte de las infraestructuras de los Juegos Olímpicos de Barcelona 92. Así, a día de hoy aún pueden contemplarse la Torre Calatrava, el Palau Sant Jordi, las piscinas Picornell, la sede del Instituto Nacional de Educación Física de Cataluña, el Museo Olímpico y del Deporte o el Estadio Olímpico Lluís Companys. Sin duda, 1992 fue una año que marcó una inflexión en el salto de Barcelona hacia la modernidad.

En Barcelona sí hay playa, con la Barceloneta como principal emblema. Y es que la ciudad condal cuenta con 4 kilómetros y medio de playas, que se extienden desde la del Levante hasta la de Sant Sebastià. Pero la Barceloneta es sin duda especial; ubicada en un barrio homónimo, está colindada por calles con un aroma único, por viviendas muy coquetas y por una serie de restaurantes y bares que pueden deleitar a quien los visita con lo mejor de la gastronomía catalana.

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